domingo, 11 de septiembre de 2011

Con una simple mirada (Parte 4)

Toda esa semana pasó muy rápido para Loreta, ni siquiera se había acordado del chico del chico que siempre pasaba por la calle, ya no se asomaba a mirar.
Casi ya no dormía, se pasaba día y noche pensando en cómo sería esa experiencia,  tal vez nunca se podría repetir, así que tenía que cuidar cada detalle, para que todo saliera perfecto.
Finalmente llegó el día del viaje, Rosa había hablado previamente con Loreta y habían acordado que se vestiría de sirvienta y se pondría lentes a la hora de salir y cuando se subieran al carro se podría cambiar nuevamente y así lo hizo, todo salió totalmente bien y tanto Rosa como Loreta estaban felices por ello.
Durante todo el viaje Loreta iba maravillada por el paisaje, sin duda era mucho más hermoso de lo que ella podía imaginar. Pudo ver montañas, ver un rio. Ver animales y otras tantas cosas de la naturaleza que ni siquiera había pensado. Parecía una niña pequeña fascinada por todo cuanto la rodeaba.
En cuanto llegaron a la casa de campo, todas comenzaron a ordenar, y quitar el polvo que se había acumulado en el tiempo que no estuvieron. Rosa no tenía muchos empleados puesto que no podía permitir que se supiera la noticia de una joven encerrada. Por lo tanto solo tenía dos confiables empleados que eran el chofer y la cocinera, que por cierto eran un matrimonio y vivían con ellas.
Una vez terminado de ordenar, tenían la libertad de hacer lo que gusten. Y las tres hermanas salieron al bosque, fueron a pasear, Loreta necesitaba compañía, debido a su nulo sentido de la orientación. Estuvieron alrededor de 1 hora afuera, entonces Anastasia y aurora decidieron ir a la casa, así que Loreta se quedó y sus hermanas prometieron ir a buscarla más tarde.
En cuanto ellas se fueron Loreta se sentó apoyada en un árbol y comenzó a describir en un cuaderno todo lo que había a su alrededor. Se puso de pie y comenzó a correr por entre medio de los arboles. De pronto empezó a ver sutilmente nublado y pensó que era por levantarse muy rápido, pero sin alcanzar a sujetarse cayó desplomada al suelo.
Era la primera vez que salía y no estaba acostumbrada  a tanta actividad física, ni aire fresco, por lo tanto le dio una fiebre tan fuerte que perdió la conciencia y no se había percatado de que se sentía mal porque había estado muy emocionada en todo momento.
Se despertó y era de noche todavía veía un poco borroso, pero cuando su vista empezó a aclarar se dio cuenta que esa no era su cama y al ver la habitación comprendió que no estaba en su casa.
By: Caroline

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