martes, 27 de septiembre de 2011

Dos caretas ¿Cuál es la verdadera?

Estos son simples pensamientos que se me suelen ocurrir cuando no tengo ideas para nada, no se si tienen alguna coherencia o algún motivo, pero a veces resultan no ser tan malos por lo que nunca los descarto, además uno nunca sabe cuando puede servir, algunos de mis "pensamientos" suelen ser de rabia o impotencia o simplemente cosas que para mi son inexplicables, en teoría cosas vagas que carecen de algún sentido.
Por ultimo debo aclarar que quien habla no soy yo, es cierto, acabo de decir que son MIS pensamientos, pero aun así no soy yo quien se expresa, confuso ¿no creen?
____________________________________

Silicia y la gema de Corn

        Había una vez una tierra muy lejana llamada Silicia, una tierra cuya reina tenía la edad de 15 años y muchos creían que no era capaz de satisfacer los deseos de su reino y de complacerlos. Ella era mucho más capaz de lo que cualquiera hubiera imaginado por que la muerte de sus seres queridos a temprana edad la hizo madurar de golpe y aunque era de corta edad ya tenía la capacidad de razonar como un adulto.
    A causa de que nadie confiaba en ella, tenía muchos enemigos que querían usurpar su trono tan codiciado. Entre ellos estaba Hernán que era la persona más poderosa entre estos usurpadores. Era porque este tenía un pacto con Satanás, el cual le daba poderes que nadie podía imaginar.
     Llego el día aniversario, de la muerte de los padres de Elaysa y fue este el día que Hernán escogió para destruirá la que el creía era su mayor enemiga.

     Se preparó haciendo un rito satánico y así pidió a Satanás que le ayudase a destruir a Elaysa y poder gobernar y esclavizar al reino de Silicia. Pero Elaysa también tenía un gran poder, el poder de Corn, una gema preciosa que tenía el poder de cumplir todos los deseos de su portador, mientras estos sean puros. Pero esto era algo que Hernán  no sabía ya toda costa quería robar aquella gema. Lo intentó por todos los medios pero nunca lo consiguió.

domingo, 25 de septiembre de 2011

C.N.Blue

Pongo este video Porqe la canción me gusta mucho >.<  y como soy nueva en esto de los blogs estaba probando que tal me quedaba poner un video xD  
Bueno este es un grupo coreano que se llama C.N.Blue y lo componen Jung Shin el bajista, Jong Hyun guitarrista, Yong Hwa el vocalista y lider de la banda y finalmente Min Hyuk el baterista.

Con una simple mirada (Parte 6)

Cuando Loreta despertó la habitación estaba vacía, ella comenzó a deambular por la casa; al ver por una ventana se dio cuenta que era de noche y comenzó a preocuparse porque su madrastra se enoje por su demora en llegar a la casa.
En la confusión de habitaciones llegó a una en donde en su interior había una cama y una persona acostada en esta, como no estaba totalmente familiarizada con la casa de su familia pensó que tal vez esa si era su casa y que la persona podría ser una de sus hermanas, por lo que se acercó a mirarle la cara. En el mismo instante en que vio del individuo se dio cuenta que era el muchacho que pasaba siempre por el frente.
De pronto se vio alterada y muy nerviosa, empezó a retroceder y en su nerviosismo tropezó con un zapato y cayó al suelo, causando gran alboroto en la habitación. Como era de esperarse Eduardo se despertó y por la luz de la luna que entraba por la ventana pudo ver a Loreta tendida en el suelo. Ambos quedaron completamente asombrados, sin duda no esperaban verse en aquellas circunstancias.

 -¿Estás bien? –preguntó Eduardo para romper el hielo -¿ya no tienes fiebre? –Loreta se limitó a mirarlo, pero no respondió.
 -¿Cómo te llamas? –insistió Eduardo.
 -Loreta –dijo ella-
 -Loreta… lindo nombre, yo me llamo Eduardo.
 -Mmm… -Loreta se levanto y se sentó en el sillón que ahí había, todo lo hizo siguiendo las instrucciones de Eduardo.
 -Ayer más o menos al medio día la encontré inconsciente y con mucha fiebre –comentó Eduardo.
 -¡Espere! ¿Ayer? –dijo sorprendida -¿Cuánto he dormido?
 -Pues, más o menos 36 horas –Loreta se precipitó y se puso de pie.
 -Lo siento, me tengo que ir, perdón por todas la molestias – Loreta iba saliendo del cuarto cuando Eduardo la detuvo, tomándola por la muñeca.
 -No se puedes ir, es de madrugada, además asumo que no conoce el camino. Descanse y mañana yo la iré a dejar.
 -¡No! No puedo permitir que sea usted quien me vaya a dejar.
 -Bueno, entonces te aproximaré a la que pienso es su casa –Eduardo se mostró muy comprensivo y fue eso mismo lo que tranquilizó a Loreta.
 -Bueno, confiare en usted.
 -¿Sabe? –dijo Eduardo bromeando –no deberías confiar tan rápido en las personas.
 -Entonces… ¿Confío o no confío en usted?
Eduardo se acerco a ella, con la luz de la luna chocando en su cara, se veía más hermosa de lo que recordaba, aun  tenía un montón de dudas en la mente, y era ese la oportunidad irrepetible que estaba esperando.
 -Eso lo decides por ti misma –dijo mirándola fijamente a los ojos. Le gustaba de ella el hecho de que tuviera una mirada pura y firme, pues nunca la apartó.
 -Entonces escojo confiar –dijo con una sonrisa en el rostro, esta iluminó aun más su hermoso rostro.
 -Buena elección –dijo, y al instante la besó.
Loreta no entendía bien que estaba pasando, había leído una o dos veces en libros acerca de algo llamado “besar” y según ella sabía, era una muestra de afecto que usaban las personas que se amaban, pero ella no lo amaba a él, entonces no lograba comprender bien la situación.
Eduardo se separó de ella y se quedó viéndola, la única expresión que Loreta tenía en su rostro era de asombro, nada más, ni siquiera se había sonrojado. Esto le causó mucha gracia a él y estallo en una risa incontrolable, ahora sí que Loreta no entendía que pasaba. En cuanto Eduardo paro de reírse le dijo:
 -Sera mejor que vaya a acostarse.
 -Si mejor –respondió ella –pero hay un problema –Eduardo la miro con cara interrogante –no me acuerdo del camino.
Él volvió a reírse, pero esta vez mas controlado.
 -Vamos –dijo él –yo le indico el camino.
Guió a Loreta hasta la puerta de su habitación y luego retornó a la suya. Todavía no podía asimilar lo que estaba ocurriendo, primero vio a una chica hermosa y cuando pregunto por ella le negaron su existencia, luego de desvelarse día tras día pensando en ella, la encuentra inconsciente  en el lugar menos esperado y ahora incluso ya la había besado; las cosas estaban yendo tan rápido que él no se daba cuenta.
By: Caroline

Con una simple mirada (Parte 5)

Tras pasar tanto tiempo en que Eduardo no dormía bien, ni tampoco comía, su ama de llaves decidió hacer algo por él, y lo llevo a su casa de campo, era la casa en la que él se había criado antes de que sus padres lo llevaran a la ciudad.
Marta, como se llamaba el ama de llaves, planeó todo el viaje sin discusión alguna por parte de Eduardo. Estarían durante una semana, de lunes a domingo y volverían el próximo lunes en la mañana.
Una vez el viaje estuvo planeado, emprendieron ese hermoso camino que tantos recuerdos traían a Eduardo.
Pasaron cuatro días sin ninguna novedad, Eduardo anduvo a caballo, la cual era una de sus actividades preferidas, leía, y solía ir a pintar a la orilla del rio, pero el quinto día algo diferente sucedió, temprano en la mañana se sintió el ruido de un carro, tanto Marta como Eduardo asumieron que era la familia de la casa próxima que venían de vacaciones. Pasada la hora de almuerzo el joven  salió a andar a caballo, tal como había hecho los días anteriores, pero grande fue su sorpresa cuando a lo lejos, por entre medio de los arboles vio a una muchacha caer al suelo, en cuanto la vio fue a toda velocidad al lugar y mayor aun fue la sorpresa, al ver que la  joven era la misma que había visto antes en la ventana.
La tomo en sus brazos y la subió consigo al caballo, cabalgó hasta su casa, subió las escaleras con la joven en brazos, mientras Marta miraba atónita lo que ocurría.
 -Sr. Eduardo –dijo la mujer -¿Quién es esa muchacha?
 -No lo sé –respondió este mientras la acostaba en la cama –la encontré en el bosque y la traje, tiene la fiebre muy alta, por favor trae  una fuente con agua y un trapo.
 -De inmediato señor.
Llegó Marta con lo que se le había pedido y pusieron el trapo mojado en la cabeza de la joven. Eduardo salió del cuarto para que Marta pudiera cambiarle la ropa y le pusiera un camisón. Una vez hecho esto ambos se retiraron de la habitación y la dejaron dormir.
By: Caroline

domingo, 11 de septiembre de 2011

Con una simple mirada (Parte 4)

Toda esa semana pasó muy rápido para Loreta, ni siquiera se había acordado del chico del chico que siempre pasaba por la calle, ya no se asomaba a mirar.
Casi ya no dormía, se pasaba día y noche pensando en cómo sería esa experiencia,  tal vez nunca se podría repetir, así que tenía que cuidar cada detalle, para que todo saliera perfecto.
Finalmente llegó el día del viaje, Rosa había hablado previamente con Loreta y habían acordado que se vestiría de sirvienta y se pondría lentes a la hora de salir y cuando se subieran al carro se podría cambiar nuevamente y así lo hizo, todo salió totalmente bien y tanto Rosa como Loreta estaban felices por ello.
Durante todo el viaje Loreta iba maravillada por el paisaje, sin duda era mucho más hermoso de lo que ella podía imaginar. Pudo ver montañas, ver un rio. Ver animales y otras tantas cosas de la naturaleza que ni siquiera había pensado. Parecía una niña pequeña fascinada por todo cuanto la rodeaba.
En cuanto llegaron a la casa de campo, todas comenzaron a ordenar, y quitar el polvo que se había acumulado en el tiempo que no estuvieron. Rosa no tenía muchos empleados puesto que no podía permitir que se supiera la noticia de una joven encerrada. Por lo tanto solo tenía dos confiables empleados que eran el chofer y la cocinera, que por cierto eran un matrimonio y vivían con ellas.
Una vez terminado de ordenar, tenían la libertad de hacer lo que gusten. Y las tres hermanas salieron al bosque, fueron a pasear, Loreta necesitaba compañía, debido a su nulo sentido de la orientación. Estuvieron alrededor de 1 hora afuera, entonces Anastasia y aurora decidieron ir a la casa, así que Loreta se quedó y sus hermanas prometieron ir a buscarla más tarde.
En cuanto ellas se fueron Loreta se sentó apoyada en un árbol y comenzó a describir en un cuaderno todo lo que había a su alrededor. Se puso de pie y comenzó a correr por entre medio de los arboles. De pronto empezó a ver sutilmente nublado y pensó que era por levantarse muy rápido, pero sin alcanzar a sujetarse cayó desplomada al suelo.
Era la primera vez que salía y no estaba acostumbrada  a tanta actividad física, ni aire fresco, por lo tanto le dio una fiebre tan fuerte que perdió la conciencia y no se había percatado de que se sentía mal porque había estado muy emocionada en todo momento.
Se despertó y era de noche todavía veía un poco borroso, pero cuando su vista empezó a aclarar se dio cuenta que esa no era su cama y al ver la habitación comprendió que no estaba en su casa.
By: Caroline

lunes, 5 de septiembre de 2011

Con una simple mirada (Parte 3)

Por la tarde llegaron Anastasia y Aurora, como siempre se dirigieron a la habitación de Loreta a contarle lo que habían hecho durante ese día. A través de esas charlas diarias, que sus hermanas le daban a Loreta, ella podía conocer el mundo, era como una estrecha ventana que sabía aprovechar. Como no podía conocer el mundo a través de sus propios medios, usaba los relatos de sus hermanas y su imaginación,  para escribir historias de aventureros y valientes doncellas que se atrevían a conocer el mundo a pesar de sus riesgos. Gracias a esto Loreta podía calmar su pena aquellos días cuando se sentía ahogada dentro de esas mismas cuatro paredes que había visto durante 16 años.
Aurora y Anastasia  querían mucho a Loreta, se llevaban muy bien con ella, la compadecían por su mala fortuna, pero aun así no planeaban contraer matrimonio y no era algo de lo que hablaran con ella, tampoco era Loreta quien se los pedía, solo se limitaba a disfrutar sus momentos juntas.
Cuando las hermanas entraron a la habitación de la desdichada joven, la encontraron tendida en el suelo, llorando. Como ellas ya sabían que había pasado no tuvieron la necesidad de preguntar, la levantaron del suelo y la sentaron en la cama, se abrazaron y permanecieron así un buen rato.
-Loreta –dijo Anastasia –te trajimos un libro, es de Shakespeare
-Gracias –respondió con la voz quebrada y aun ahogada en lágrimas.
-No llores… el dolor ya pasará
-No lloro por eso, es solo que… es por todo, quiero conocer el exterior, conocer el amor e incluso conocerme a mi misma… quiero… -llorando aun más –quiero salir de estas cuatro desesperantes paredes.
El silencio se apoderó del cuarto y en ese momento era lo más hermoso que podía haber.
Pasaron los días y Loreta ya no se asomaba por la ventana, si no que miraba a Eduardo pasar desde atrás de la cortina y cada vez que lo veía, él miraba en dirección asea la ventana, pero luego seguía caminando, ya se había convencido de que la hermosa joven no era más que una hermosa aparición o un ángel, ya ni siquiera quería ir a tocar la puerta y preguntar por ella, había pasado dos días sin dormir tratando de explicarse a sí mismo que es lo que había ocurrido, pero al no encontrar respuesta se rindió y al tiempo incluso dejo de mirar asea la ventana. Loreta esperaba cada día con ansias la hora en que el desconocido hombre pasara por la calle frente a su casa. Esto era algo muy extraño para ella, nunca había  tenido ese tipo de interés por una persona, nunca.
Mientras Loreta se hundía en sus pensamientos como hacía habitualmente, su madrastra llamó a todas a cenar. Se sentaron a la mesa, las cosas ya se habían calmado y la situación y la situación había dejado de ser tensa, lo cual era un gran alivio para Loreta, pues no poder hablar con una de las únicas cinco personas que conocía representaba un gran peso.
-Hijas mías –dijo Rosa con una gran sonrisa en el rostro –les tengo una noticia, la próxima semana nos iremos por tres días a la casa del campo –la mirada de Loreta de inmediato se entristeció, siempre que Rosa y sus hijas salían de vacaciones, ella quedaba sola –pero esta vez… Loreta también ira con nosotras –la joven se sorprendió al escuchar estas palabras y su madrastra le dedico una cálida mirada.
-¿De verdad? –preguntó, era la primera vez que estaría en el mundo exterior y de inmediato comenzaron a pasar distintas ideas con respecto a cómo sería esta primera aventura.
-Sí, de verdad. No puedo arriesgarme a dejarte sola y que tengas encuentros con ese muchacho.
Ciertamente a Loreta no le importaban las condiciones, solo quería salir de esa casa en la que siempre había vivido.
By: Caroline

Con una simple mirada (Parte 2)

Loreta estaba parada en su ventana como de costumbre, todo los días a esa hora veía a un extraño joven pasar, era alto cabello rubio y de ojos verdes. Su rutina era verlo pasar y luego volver  a lo que hacía, pero esta vez fue diferente. Esa persona que ella siempre contemplaba en silencio, esta vez la miró. En el momento en que sus ojos se encontraron Loreta se asustó, no podía dejar que nadie la viera, de ninguna manera.
Su madrastra nunca era especialmente mala con ella, si no que se comportaba como una madre estricta con las tres, pero la única vez que Rosa fue mala con su hijastra fue cuando esta se dejó ver por una persona que estaba de visita en la casa, Loreta estuvo 3 días solo comiendo pan y tomando agua. Ciertamente tenía miedo de que esta situación causara algo similar.
La joven sintió que golpeaban la puerta, y su madrastra conversaba con alguien, luego de que el desconocido visitante se fuera escuchó a Rosa subir la escalera, venía rápido y a paso firme. A cada paso que Rosa daba aumentaba el miedo de Loreta, su corazón se apretaba mas con cada segundo que pasaba.
Cuando Rosa llegó a la habitación de su hijastra, esta la esperaba sentada en una silla y sin antes decir ninguna palabra, le dio una bofetada tan fuerte que la votó del asiento; luego se fue sin decir absolutamente nada. Loreta quedó ahí tirada con la mano en la cara, no se movió y poco a poco empezaron a correr lágrimas por sus mejillas.
By: Caroline