-Ya basta –dijo Gloria con firmeza -¿Por qué nada me resulta bien? –y soltó un suspiro.
Estaba sentada en su escritorio tratando de escribir. Faltaban dos días para entregar su novela a la editorial y aun no tenía ninguna idea. Generalmente todas sus novelas eran tramas románticas, pero estaba cansada de ellas.
-No puedo creer que aun no tenga nada –pensó –nunca he fallado un plazo, no quiero que esta sea la primera vez, ya me harté de las novelas románticas, quiero ampliar mi repertorio, pero supongo que ese no es mi estilo.
Se levantó dio un par de vueltas por la habitación y volvió a sentarse. Tomó el bolígrafo y comenzó a escribir “No puedo arrancármelo del corazón…” se detuvo y arrancó la hoja, había estado haciendo lo mismo las ultimas semanas.
Se puso a llorar sin consuelo alguno gritando “¿Por qué? ¿Por qué?”, aquella situación ya la había llevado a su límite.
El día estaba muy bonito como para estar llorando. Gloria vivía en una casa de campo, solo viajaba a la ciudad a entregar sus novelas y a comprar comida. Vivir apartada de todo la ayudaba a imaginar, a poder “escribir mejor”.
Gloria tenía 24 años y una exitosa carrera como escritora. Estaba divorciada y no tenía ningún hijo. Aunque le apenaba que su vida que su vida estuviera tan vacía, le gustaba mucho no verse en la obligación de tener contactos con su ex –marido.
Debería salir a caminar, algo de aire me ayudará.
Dicho esto se puso de pie, tomo un cuaderno y un lápiz y salió. Caminó alrededor de media hora. Hasta que, ya cansada se sentó bajo la sombra de un gran árbol.
Me quede dormida, ya me tengo que ir a casa, es tarde. Qué raro, tengo los labios húmedos, ¿Quién será ese hombre? Se ve alto, atlético. Me parece conocido, ¿porque me estremezco? Alguien que no conozco me ha besado.Gloria decidió no darle importancia a lo que había pasado, puesto que gracias a eso se le había ocurrido una idea para su novela.
“Me estaba despertando de un profundo sueño y lo primero que vi fue a un completo desconocido besando mis labios”. Se sentía emociona por tener al fin una historia después de tanto tiempo de sequia.
Las ideas venían una tras otra y estuvo así toda la noche, ni siquiera durmió.
Estaba amaneciendo y Gloria ya llevaba 70 páginas escritas así que decidió tomar un descanso. Bajo a tomar desayuno estaba mordiendo una tostada cuando se dio cuenta que en su sillón había un hombre durmiendo.
Sin saber que hacer fue y tomo un sartén, tocó al extraño hombre en la cabeza y siguió dando pequeños toques hasta que despertó.
-¿Quién es usted? –Preguntó algo asustada -¿Cómo entro? ¿De dónde vino?
-Oiga, deme tiempo para contestar, me está acosando a preguntas –su forma de hablar era muy educada y no parecía tener ningún tipo de acento –soy Leonardo, entre por la puerta de la cocina, por cierto, no debería dejarla abierta, cualquier loco podría meterse sin permiso.
-Sí, de eso ya me di cuenta –señalo molesta –bueno no importa vallase ahora mismo o llamo a los carabineros.
-Dudo que lleguen muy rápido, puesto que está bastante apartada de la sociedad.
-¿Qué significa eso? –dijo ahora mas asustada.
-Nada, solo quiero que tenga en cuenta lo desprotegida que está viviendo aquí sola.
-Eso no le incumbe, tan solo vallase.
Leonardo se levanto y camino hacia ella, Gloria retrocedió y quedo acorralada entre él y la pared.
-Disculpe las molestias –dijo Leonardo –déjeme demostrarle mi gratitud por el alojamiento.
Inclinándose la besó, Gloria soltó el sartén, no podía creer lo que el desconocido había hecho, estaba prácticamente desconcertada, cuando se dio cuenta que aquel besó le había gustado lo empujo con toda su fuerza y el callo sentado en el suelo. Leonardo se levantó y se fue.
Que desagradable persona, aunque… esta sensación ya la conozco, no puedo creer que exista la clase de gente que besa así como así a quien se le cruce por el frente, espero no volverme a encontrar con él.
Quedó estupefacta por un momento, pero de inmediato volvió a tomar desayuno.
Transcurrió el día normalmente y para cuando llego la noche Gloria ya había terminado su novela, se titulaba “Amor sin recuerdos” y esta vez, aunque había caído nuevamente en lo romántico, logro estar conforme. Su novela contaba la historia de una joven que luego de despertar de un coma se encuentra con un desconocido besándola y él en un intento de explicar quién era se da cuenta de que ella había perdido la memoria. A partir de eso se habían generado muchos, enredos, situaciones tristes, pero que terminaban con un final inesperado.
Una vez más Gloria no se había pasado del plazo límite. Fue a la editorial y entregó su novela, su editor estaba realmente contento, pues se había preocupado luego de saber que su escritora estaba en blanco.
Después de eso iba a pasar alrededor de un mes hasta que su novela se publique y Gloria tenía todo ese tiempo para descansar.
-Gracias por todo y muy buenas tardes –se despidió.
Cuando iba saliendo por la puerta se encontró con Leonardo. Aunque sus miradas se cruzaron, ninguno de los dos se detuvo.
¿Qué le pasa?, primero me acosa y después ni siquiera me saluda. Bueno y de todas manera yo que me preocupo si no pienso volver a verlo nunca más.
Llego a su casa mas agotada que nunca, todo ese ruido de la cuidad siempre le causaba dolor de cabeza. En cuanto se sentó sonó el timbre de su casa.
Valla quien será, nunca nadie viene a este lugar, apenas me acordaba del sonido del timbre. De hecho, apenas me acordaba que tenia timbre.
Abrió la puerta y era Leonardo.
-¿Qué hace usted aquí?
-Valla, de verdad no te acuerdas de mí.
-Claro que me acuerdo, eres el imprudente que me besó sin mi permiso.
-Hace diez años te conocí –comenzó a contar –eras un niña tan dulce e inocente que desde un principio me pareciste adorable –de pronto empezó a hablarle con más confianza y a tutearla –tu vivías en la cuidad con tus tíos y yo me mude junto a tu casa, siempre estábamos juntos, yo te protegía de los viejo mirones que se te acercaban. El día que tuve que ir a la universidad me confesaste tu amor, ese día fue muy feliz, pero veo que no te fue difícil olvidarme, yo nunca te olvidé –la miraba con una cara muy dulce –un día pasaba por afuera de una librería y vi tu nombre en un libro, de inmediato lo compré y al leerlo me di cuenta que era nuestra historia, seguí comprando todos tus libros y cada vez que los leía me enamoraba mas de ti. Luego de un par de años decidí averiguar donde vivías y apenas saberlo vine, cuando llegué estaba todo vacio y me puse a caminar. Te vi durmiendo bajo un árbol y me sorprendió lo linda que te habías puesto, no me di cuenta y ya te estaba besando, pero no pude aguantar la vergüenza y me fui. De verdad no puedo creer hayas reconocido.
Cuando Leonardo termino de hablar Gloria estaba llorando.
Nunca lo supe, nunca lo imagine, pero ahora que lo veo se ve tan parecido a mi primer amor, al primer chico que le di un beso.
-No puedo creer que seas tú –lo abrazó aun llorando –deberías haberlo dicho, si tu sabias quien era yo ¿Por qué no me lo dijiste?
-¡Tonta! Tú deberías haberte dado cuenta, en vez de tratarme como a un pervertido.
-Lo siento –dijo con una sonrisa en el rostro.
Gloria lo dejo entrar y charlaron toda la tarde, del pasado, del presente e incluso de un posible futuro juntos.
Fin.
By: Caroline
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