jueves, 10 de enero de 2013

No es que fuera una persona infeliz


  El cielo era claro, ninguna nube manchaba su color. Podría haber sido un día hermoso para cualquiera, sin embargo, para él era todo lo contrario. Odiaba los días así, odiaba que ese inmenso sol se burlara de su vida, que no lo comprendiera, que solo se burlara y eso lo volvía loco. Prefería mil veces esos días nublados, cuando el cielo comprendía a su interior, cuando el rostro decaído de las personas le hacía sentirse identificado; cuando todo era exactamente como debía ser.