sábado, 10 de agosto de 2013

Diálogo. I

 

—Pasaron muchas cosas hoy. Nunca me había sentido tan invisible y tan ajena a todo lo que pasaba a mi alrededor; tan pasada a llevar y dejada de lado, tan ignorada por la sociedad con la que comparto diariamente, aún en contra de mi voluntad.

»Por otro lado, nunca había odiado más estar rodeada de gente; nunca había repudiado tanto a aquellos que sonríen, pero siempre he odiado a las parejas felices, es como si te restregaran su amor en la cara y no son capaces de guardar su intimidad para ellos mismos, sino que andan ahí…, besuqueándose en frente de uno, y es algo grotesco, aparte de incómodo.

»Sueno como una amargada ¿cierto? Pero tú no me estás escuchando… no te importa lo que diga, porque antes gasté mis palabras diciendo incoherencias y ahora no me escuchas y eso es lo que me hace sentir sola.

—Perdón, ¿dijiste algo?

—Nada, no te preocupes.

—Bueno, ya me voy, tengo que hacer cosas importantes.

—No te diste cuenta que solo quería sacarte sonrisas cuando  no te veía bien. Es por eso que siempre me comportaba estúpidamente.


Bien, esto es para revivir un poco mi blog ><, lo saqué de una caja polvorienta, y no recuerdo exactamente qué sentimiento pasaba por mi mente cuando lo escribí, pero creo que eso se denota fácilmente en el texto anterior…

jueves, 10 de enero de 2013

No es que fuera una persona infeliz


  El cielo era claro, ninguna nube manchaba su color. Podría haber sido un día hermoso para cualquiera, sin embargo, para él era todo lo contrario. Odiaba los días así, odiaba que ese inmenso sol se burlara de su vida, que no lo comprendiera, que solo se burlara y eso lo volvía loco. Prefería mil veces esos días nublados, cuando el cielo comprendía a su interior, cuando el rostro decaído de las personas le hacía sentirse identificado; cuando todo era exactamente como debía ser.